jueves, 28 de abril de 2016

¿Te vas?

¿Te vas? Dejándome perdida, pero aún así, te vas.

Me dejas sola, con mis tristezas, con mis dolores y esperanzas, pero nada de eso te importa. No miras hacia atrás, simplemente… te vas. Emprendes tu camino, dando un paso y luego otro, dejándome atrás.

Solamente ayer estabas junto a mí, abrazándome, besándome, curando mis heridas, alegrando mi vida. Y ahora no entiendo, te vas, así como si nada, como si solo fuera borrar una pizarra dejarla en blanco, y así comenzar de nuevo.

Y no entiendo, cariño, no entiendo. Explícame, te lo pido. Te estás llevando gran parte de mi vida junto a ti, y tú ni una nota de despedida estás dejando. 

Me siento vacía, perdida, sin rumbo. Tú eras mi mapa, tú eras el que me enseñaba el camino en este laberinto que es mi vida. Tú eras mi lazarillo entre tanta niebla. Y aún así, de repente, te vas. Dejándome atrás. 

Justo hace dos meses me juraste amor frente a todos nuestros amigos, me dijiste que siempre estarías conmigo, que ni el cielo ni, el infierno nos separarían, que seriamos invencibles, amor. Me prometiste que siempre me abrazarías cuando llorara al ver una de esas películas cursis que tanto me gustan, y que tú detestas. Me prometiste arroparme aquellas noches en las que me quedara dormida por el agotamiento, después de un largo día de trabajo.

Me prometiste cepillar mi cabello aquellos días en los que la pereza me ganara, y dejara que mi cabello pareciera un nidito para pájaros.

Me dijiste que me besarías cada vez que llorara al ver alguna injusticia sobre animales en la televisión.

Me prometiste envejecer a mi lado, y, que sin importar mi edad, me complacerías al comprarme esos libros cursis y subidos de tono que leo hasta altas horas de la noche. 

Me prometiste un zoológico en nuestro hogar, porque sabes que cada vez que veo un animal abandonado en la calle, lo quiero salvar y volverlo parte de nuestra familia.

Me prometiste una vida increíble junto a ti, una vida que jamás imaginé, y que jamás pensé que podría llegar a querer y tener.

Y de repente, de un momento para otro, te vas. 

Te esperaba en nuestra casa, con la cena preparada, una mesa muy arreglada, y noticias buenas para contarte. Te esperaba para decirte que un ocho meses un nuevo ser llegaría a nuestra vida, un nuevo ser que te diría “papá”, te esperaba para decirte que uno de nuestros tantos sueños estaba en proceso, que ya tenías un nuevo ser al cual escribirle una nueva lista de promesas.

Pero maldita sea, no llegaste.

Entre un respiro y otro, te vas. Entre la carretera resbalosa y llena de nieve, la noche oscura, tu cansancio por el trabajo, un conductor tomado, un fuerte impacto y una gran lucha por sobrevivir, te fuiste.

Te alejaste de mi lado. Te vi en la mañana, me diste un beso antes de irte al trabajo, quién diría que sería el último que me darías. Porque ya no estás. Te fuiste y me dejaste con un mar de dolor, de promesas, y un nuevo ser habitando en mí.

Estoy perdida, sola. Te fuiste.

Te vas, amor, te vas, sin despedirte. 

Te fuiste, amor. Me dejaste sola, perdida.

¿De verdad te vas amor?

¡Oh, Dios, te fuiste! Me dejaste, amor, me dejaste sola…