Lo acepto, a veces te pienso. No lo niego.
A veces, tu nombre me viene a la cabeza, sin yo quererlo.
A veces te imagino; a veces, hasta siento que te respiro. Te siento muy cerca de mí, aunque no lo quiera.
A veces, me gustaría saber lo que piensas sobre mí. Pero, luego recuerdo que no tú no recuerdas casi nada sobre mí, y que, lo más seguro es que, ni pienses en mí.
A veces, la mayoría de las veces, quisiera cerrar los ojos y al abrirlos, estar a tu lado.
A veces, desearía tener un giratiempos, y así poder volver a vivir el momento en el que te conocí.
Desearía haber aprovechado más el poco tiempo que pasé junto a ti, haberte preguntado tu color favorito, tu animal preferido, si te gusta el olor de un libro nuevo. Si piensas que las estrellas son el reflejo de las almas de aquellas personas que ya no están con nosotros.
Preguntarte si te gusta bailar en la lluvia, o si te dan miedo las tormentas. Me gustaría haberte preguntado tantas cosas, cariño. Tantas.
Pero sé, que si todas esas preguntas hubiesen sido formuladas, quizás las cosas habrían tomado un camino muy diferente.
Quizás te hubieses interesado en mí, o quizás no.
Lamento mucho haber perdido el tiempo, amor, lo lamento tanto.
Pero mi parte racional le dice a la egoísta, que no, que es mentira. No lo lamento, porque entonces ciertas cosas que pasaron no lo hubiesen hecho. Y eso, cariño, estaba más que destinado a pasar.
Pero no sé, hay momentos en los que mi mente comienza a desvariar, y te piensa. Piensa en todo eso que he dicho.
Justo ahora me gustaría estar a tu lado, que pudieras ver como trato de expresar todo lo que todavía me haces sentir. Me gustaría que pudieras escribir junto a mí, darle vida a mil historias. O solo me gustaría estar a tu lado para poder abrazarte, y poder ayudarte a drenar un poco el dolor que en estos momentos te agobia.
A veces, te pienso y me haces crear versos.
A veces, te imagino. Imagino tus ojos color café. Tus labios rojos. Tu cabello azabache. Tu piel canela. Tu sonrisa picara.
Sí, a veces te imagino, porque ha pasado tanto tiempo desde nuestro encuentro, que ya no te recuerdo como quisiera.
Pero, cariño.
Tu voz, aún la recuerdo.
Tu aroma, aún lo anhelo.
Tu piel, oh, amor; aún la siento.
Tu alma, tu corazón, oh, cariño; aún los tengo.