Tu voz, tu forma de hablar.
Tu escritura, tu humildad.
De todo eso tengo que huir. Pero aún no sé si esa sea una opción.
Tengo que huir, porque ya sufrí una vez de esta manera. Y, es algo todavía no superado.
Así que, me toca huir. Huir mientras la razón y el corazón me lo permitan.
Por lo que, por favor, no me tientes más. No me hables más.
Porque siento que tu voz me atrapa, y tengo miedo de no poder escapar de ella.
Tengo miedo de ti.
De tus versos, de tu voz.
Así que, huyo mientras pueda.
De ti.
De tu voz.
De tus versos.
De ti, poeta aún no descubierto.
De ti, escritor humilde y generoso.
Sólo, de ti.
Pero, todavía no sé si huir es una opción cuando se trata de ti.
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