domingo, 30 de agosto de 2015

¿Libre?

Hoy, he decidido dejarte libre. Por mi bien, tengo que olvidarte.

Decido dejarte libre para que sigas siendo tú, libre, pensador anhelante, soñador, amante, poeta, no creyente.

Te dejo libre, porque ya no quiero hacerme daño, porque tenerte en mi mente me tortura.

Así que, te dejo libre, libre de mis pensamientos, libre de mis molestias, de mis conversaciones forzadas, de mis escritos cargados de esperanzas y con aires de grandeza.

Te dejo libre de mis atosigamientos, de mis saludos y mis palabras tontas. 

Sé libre de mí, de mis intentos por tratar de ser alguien en tu vida, de mí tratando de entenderte, de agradarte.

Sé libre de mis sueños, de mis esperanzas.

Sé libre de mí, aunque nunca te tuve. Porque yo, libre de ti, no lo seré nunca.     

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