sábado, 15 de agosto de 2015

Perdido enamorado.

Si notaras cómo la miras, cómo suspiraras cuando ella está cerca, cómo te cambia la respiración cuando te habla. Tus ojos brillan hasta parecer dos luciérnagas. Escribes una canción con tus suspiros y los latidos de tu corazón van al compás con los de ella. Sonríes inconscientemente cuando la ves caminar, tu sonrisa crece un poco más con cada sacudida de su cuerpo, hasta que llega a ti. No puedes esconder esa sonrisa de perdido enamorado que tienes, ella es tu felicidad, tu día a día.

Si notaras tus ojos cuando te habla, así no la estés mirando ellos tiemblan, bailan una danza en su honor, reconocen a la dueña de tus lágrimas, de tus sueños.

Si escucharas la forma en cómo le hablas, en  cómo dices su nombre, lo dices en susurros, eso es; haces de su nombre una nana, lo pronuncias tan bajo como si decirlo más fuerte la hiciera desaparecer, tan bajo, tan lento, tan suave, lo acaricias.  

Si vieras como te tiemblan las manos al tocarla, con miedo a dañarla, la acaricias tan pausadamente, para que cada pequeña parte de su cara quede grabada en tu mente, para ser conocedor de cada pequeña perfección e imperfección. La tocas como si fuera de cristal, como si fuera seda.


Lento, suave, tierno; la disfrutas con temor a perderla, como un buen perdido enamorado.

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